lunes, 20 de enero de 2014

Gracias Amor eterno.


Hay momentos en los que el corazón sufre por tristezas profundas, por penas que parecen no tener fin. Pensamos entonces que Dios no nos escucha, que nos abandona, que nos “prueba”, que permite enfermedades lentas y dolorosas o dramas profundos en la propia vida o en la de tantas personas a las que queremos de veras.

 



Lloramos porque el egoísmo o la tibieza de otras personas penetran y dominan nuestras vidas, porque el pecado parece triunfar sobre la gracia, porque sentimos más nuestra flaqueza que la ayuda divina. Como si Dios no escuchase nuestra oración sincera, como si no nos tomase de la mano para dejar el mundo del pecado que nos engulle poco a poco...

 Pero al pensar así mostramos nuestra ceguera. Porque ya Dios, de mil modos, ha actuado, está actuando, y sigue siempre a nuestro lado. Basta con mirar la cruz, con leer palabras de misericordia y de esperanza en el Evangelio de la gracia, con saber que la muerte fue vencida en la mañana de la Pascua, para que los hielos y las penas pierdan terreno, para que el corazón empiece a sentir un abrazo cálido y profundo del Dios que ama y vela sobre cada uno de sus hijos.

 Necesitamos suplicar a Dios que nos dé ojos limpios, que nos conceda un alma agradecida.Porque es tanto el bien que nos acompaña, porque es tan intensa y fuerte la acción del Espíritu en nuestras vidas, porque tenemos tantos miles de señales que nos recuerdan la bondad divina... que nos será suficiente abrir el corazón para descubrir que estamos envueltos en un mundo maravilloso, bello, intensamente bueno.

 Toda nuestra vida, entonces, se convertirá en un canto agradecido. Sentiremos la necesidad profunda de repetir, una y otra vez, lo que leemos en tantos pasajes de la Biblia:

“Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, invocando tu nombre, tus maravillas pregonando” (Sal 75,2).

“Yo, en cambio, cantaré tu fuerza, aclamaré tu amor a la mañana; pues tú has sido para mí una ciudadela, un refugio en el día de mi angustia” (Sal 59,17).

 La vida espiritual cambia cuando entramos en la clave de la gratitud. Entonces el sol, la lluvia, la brisa, el colibrí, la rosa, la sonrisa del amigo, la prueba que nos ayuda a reconocer nuestra profunda fragilidad y a renovar nuestra esperanza en Dios... todo se convierte en un motivo para repetir, desde lo más profundo del corazón: ¡gracias, Señor, gracias, Padre, gracias, Amor eterno!

 

Autor: P. Fernando Pascual LC

Fuente: Catholic.net

martes, 14 de enero de 2014

La verdadera belleza del hombre.


El plan de Dios es nuestras vidas es inmensamente mayor que el que nosotros podemos trazarnos, lo más seguro es que todos hemos escuchado hablar del actor mexicano Eduardo Verástegui, en esta ocasión no pretendo mencionar su trayectoria artística, sin duda la tiene pero hay algo que ha marcado su vida y que lo ha llevado a trascender y ser fuente de inspiración para muchos. Hoy lo tomé como ejemplo para esta publicación ya que siempre he admirado un alma llena de Dios, todos tenemos un “ideal” de ser humano, muchos quizá tendrán un prototipo con ciertas características físicas e intelectuales que los hace interesantes a su criterio personal, pero sin duda hay algo en el ser humano mucho más importante y valioso y que lo hace brillar muy por encima de cualquier expectativa física que podemos tener y esa cualidad la tiene sólo un alma totalmente entregada a Dios, un alma que se entrega por completo al plan que Dios tiene en su vida.

 




La realidad más importante del ser humano, de hecho, me atrevo a decir, lo único real y permanente es su interior, existe una grandeza indescriptible en el alma del hombre, pero a qué se debe que no todos lo reflejan de la misma manera? Que hace a los seres humanos diferentes unos de otros?  Todos tenemos la misma dignidad humana, pues nuestra naturaleza es la misma, pero no todos llegamos a la misma realización humana en nuestro paso por la vida y eso es por una sencilla razón. …… Porque no conocemos la grandeza que habita en nosotros.

Aún siendo un personaje con fama “Internacional” nunca había llegado a tantos corazones como lo ha hecho ahora, y no es precisamente por su aspecto físico el cuál es agradable a muchas mujeres, el físico se convierte en algo secundario ante una grandeza humana y espiritual, pasa a un término totalmente secundario. Vemos lo que anhelamos, es decir, el mundo está necesitado de Dios, de gente buena, de gente que lucha por el bien, eso atrae más que nada por una sencilla razón, el ser humano por naturaleza busca trascender y sólo lo puede lograr a través de su alma, a través de su entrega, sólo en Dios.

Eleva tus ideales, no es el físico o la fama o el dinero lo que te hace valioso, es esa alma que Dios te dio, esa es la verdadera grandeza, se que en estos tiempos mucha gente vive de apariencias, pero nunca se valora tanto  como ahora una persona llena de Fe, llena de Dios, esa es la verdadera belleza que existe en ti.

 Sé que resulta difícil ser coherente con tu fe en un mundo que pretende lo contrario pero es posible si pones toda tu confianza en manos de Dios. Los sacramentos, son tu mejor aleado, la oración constante, el rosario, siempre de la mano de Dios, mantente firme en el bien, persevera en tu ideal y recuerda que todos estamos llamados a la santidad, si en un mundo tan hedonista y secularizado como lo es Hollywood este actor ha podido perseverar gracias a su Fe y a su constante perseverancia, también tu en el lugar dónde estés puedes lograrlo. Nuestro ideal es Cristo y  nuestra madre del cielo María, virtud de virtudes.

Autor: Myriam Orozco.

miércoles, 8 de enero de 2014

Oraciones de la noche.


Nadie piense que se trata de convertir la casa en un convento. La oración ha de ser tan sencilla como cualquier actividad doméstica. Debe empapar el alma con la misma naturalidad con que la lluvia fina esponja la tierra. Una ocasión muy apropiada es el momento de irse a dormir.




 Muchos reconocerán el bullicio que se organiza en una casa con varios hijos en este momento. Victoria Gillick es una madre de diez chiquillos que tuvo en jaque a las autoridades británicas de la salud que pretendían entrometerse en la educación de sus hijos. En su apasionante libro Relato de una Madre, lo cuenta de un modo jovial y entrañable: “¡Crack, crack! Sonaba la señal de alarma: eran dos taconazos que daba yo en la escalera junto con la declaración final: «Os advierto, niños, que si en cinco minutos no estáis en la cama, ¡ay del que sea cogido!» Se producía entonces arriba un frenesí de actividad; todos salían de estampida hacia el cuarto de baño, todavía sin puerta, y se oía un rumor de quejas y codazos de quienes no querían quedarse atrás. Yo volvía al fregadero de la cocina y me ponía a lavar, segura de que al menos la mayoría se metería pronto en cama. (...)¡Plon! ¡Plon! ¡Mamá está subiendo las escaleras de dos en dos! ¡Rápido, rápido! Alguno no ha conseguido meterse en cama en el tiempo señalado.

 

Alguno se ha despistado, se ha puesto a soñar despierto o se ha dedicado a cuchichear ruidosamente. Mamá llega y coge el huesudo cuerpo del más cercano. El sonido del cachete provoca un murmullo de regocijo entre todos los otros en medio del crujido de los muelles de las camas y el roce de las mantas. «¡Te lo advertí!», dice ella. Se hace de nuevo la paz, y se anuncian las oraciones.

Los niños se sientan, algunos se levantan de la cama y se arrodillan junto a la puerta; los pequeños simplemente colocan el borde de las sábanas bajo la barbilla y escuchan complacidos. Me arrodillo en el rellano de la escalera y comienzo: «Jesús, María y José; Dios nos bendiga y nos guarde a todos seguros y sanos...» Sigue entonces la letanía de los nombres de cada uno, lista que ha ido alargándose con los años. Y después un Avemaría, la oración al Ángel de la guarda y un acto de contrición. Al final, la oración de San Ignacio: «Dar y no pedir el precio, trabajar y no buscar la paga...». Siempre merece la pena decir estas cosas”.

Fuente: Catholic.net

sábado, 4 de enero de 2014

Consagración al sagrado corazón de María.




 

¡ESTOY MUY FELIZ!

“¡Queridos hijos! Hoy estoy muy feliz porque hay muchos de ustedes que desean consagrarse a Mí. Les agradezco. No se han equivocado. Mi hijo Jesucristo desea concederles -a través de Mí- gracias particulares. Mi Hijo está contento por su consagración a Mí. ¡Gracias a todos los que han respondido a mi llamado!”


Si quieres consagrarte a María, continúa leyendo aquí --> http://bit.ly/1b1Nfdy
 

Fuente: www.centromedjugorge.org
             www.consagracionamaria.com
 
 




 

 
 

viernes, 3 de enero de 2014

El reto es vencerte a ti mismo.



 
 

La conquista consiste en conocerte a ti mismo, y después superarte.

Hay quién vive pensando que el mundo es una competencia imparable entre todas las personas que están a nuestro alrededor, cierto que en la vida se nos presentan muchos retos, pero el verdadero reto, por el que vale la pena luchar todos los días es por vencerte a ti mismo.

Tú puedes ser tu mejor amigo o tu peor enemigo, la mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo, esa es la única manera de vencerte, saber porque estás luchando en la vida, avanzar paso a paso, todas las experiencias  son enriquecedoras si tu así lo decides y todas las personas que te rodean traen consigo una riqueza de la cuál puedes aprender, nadie en el mundo es tu enemigo , tu mente y tu corazón son tus aleados o no lo son, ellos son los que te harán amigo o enemigo del mundo, la competencia no existe cuando comprendes que todos en esta vida tenemos una misión diferente y que estás en este mundo para cumplirla, y la única manera de hacerlo es  dando lo mejor de ti y permitiendo que los demás también lo hagan, no poniendo barreras y creando enemigos por donde quiera que pasamos. Eso sólo te divide y te quita energía.

En tu vida habrá muchas pruebas y momentos específicos donde puedes demostrar lo que eres, así es lo que eres, siempre habrá dos caminos a elegir y lo que marcará la diferencia será siempre tu espíritu de lucha, tu determinación, tu voluntad y la valentía y entereza con la que decidas afrontar los obstáculos que se te presenten en la vida, todos tenemos en nuestro interior ese espíritu que nos hace avanzar hacia ese lugar dónde el cuerpo no puede llegar por sí sólo, cuando pienses que estás perdido y que no tienes las fuerzas necesarias para continuar, detente un poco, interioriza, ten Fe, ora, confía y hacia adelante.

Por eso agradece a Dios cuando sientas que todas tus fuerzas mentales y físicas se han agotado y sientas que ya no puedes avanzar más, pues es ese el momento donde surge la magia, es el momento  que te brinda la vida para desafiarte, es la oportunidad que te brinda Dios para conocerte de verdad y conocer la grandeza que hay en tu interior, ese es el milagro hecho realidad, pues lo que tu cuerpo y tu mente no pudieron terminar, tu corazón ten por seguro que si lo logrará. Así que ejercita tu corazón que es dónde se encuentra tu grandeza, es dónde está Dios y nadie te impulsará más que él para lograr tu objetivo, que no es más que llegar a él.

Autor: Myriam Orozco.

jueves, 2 de enero de 2014

Propósitos 2014.



Iniciamos el 2014 con una nueva esperanza, con fe renovada, con un espíritu perfeccionado y lleno de todo lo que aprendimos el año anterior.
Así que este nuevo año que nos regala Dios es más que eso, es una oportunidad para levantar el vuelo y llegar a ese lugar que siempre has querido, es una nueva oportunidad para retomar los sueños, quizá pasaron ante ti tantas bendiciones las cuáles no percibiste, no importa, cree que lo que pasa nunca es en vano, pues en algún momento de tu vida será de gran utilidad.

 
 
 

Lo que haces con amor siempre traerá frutos en tu alma, este año, simplemente es un año lleno de bendiciones. Habrá muchas cosas que puedan ayudarte a tener un hermoso año, te comparto algunas.

Se agradecido: La gratitud es la llave que abre el corazón de Dios.

Aprende a pedir lo mejor para ti: En muchas ocasiones pedimos cosas que no convienen a nuestra alma, aunque al principio pensemos que es lo mejor para nosotros, nunca te cierres ante una ilusión, es muy bueno tenerlas pero siempre que pidas termina tu oración diciendo a Dios lo siguiente: Esto es lo que anhelo pero que no se haga mi voluntad si no la tuya, pues tu mejor que nadie sabes lo que necesito.

El tiempo es oro: Aprende de lo vivido, analiza lo que haces, pues es importante para crecer como ser humano pero no des más tiempo del que amerita.

Perdónate: Aprende de tus errores y entiende que todos nos podemos equivocar, nuestro peor juez con frecuencia somos nosotros mismos, se objetivo más no destructivo.

Propósitos: Ten siempre una lista de lo que quieres realizar este año, es importante saber a dónde vas y como lo quieres conseguir, de lo contrario te dejarás llevar por el día a día sin tener la determinación de emprender tu propio sueño, recuerda que los propósitos deben ser siempre en tu persona, no deben depender de alguien más pues cada quién tiene y merece tener sus propósitos propios.

Actitud: Levántate todos los días con una actitud y pensamientos positivos, de eso dependerá tu día, tus relaciones personales y las decisiones que tomes a lo largo del día, recuerda, una mente sana es la clave para un buen día.

Trabaja en equipo: No seas de los que dejan todo a Dios, por algo te dio talentos para que los desarrolles, ayúdalo, las cosas no caen del cielo, pide y trabaja, pide y trabaja, tu siembras y él se encarga de hacer llover.

Ser como un niño: Nunca dejes de soñar, se creativo, simple, perdona y olvida rápido, confía, ama mucho y nunca te desanimes.

Lucha siempre por hacer el bien, que sea tu propósito principal, en tu familia, en tu trabajo, se luz, brilla, que tu presencia ilumine dónde te encuentres.

TE DESEO EL MEJOR 2014 Y TEN SIEMPRE PRESENTE QUE LA ESPERANZA Y LA FE SIN DUDA DEBEN ACOMPAÑARTE ESTE AÑO, BENDICIONES ABUNDANTES.

Autor: Myriam Orozco.
 
 

 

miércoles, 1 de enero de 2014

Iniciamos el año de la mano de la más hermosa: María.


Hoy celebramos una fiesta que hace referencia al título más sorprendente que puede tener una criatura humana: Madre Dios... Lo cual significa que el Salvador del mundo no sólo nació "en" ella, sino "de" ella. El Hijo formado de sus entrañas es el mismísimo Hijo Dios, nacido en la carne.

 
 

Así, se abre el año con esa fórmula que pide la bendición y el favor de Dios. Él nunca se la ha negado la humanidad; pero con Cristo esta Bendición es irrevocable.

Volvamos a mirar las cosas que nos rodean, pero con esta perspectiva: pensemos en las cosas que se fueron con el año y los años que pasaron... y pongámoslas en manos de Dios. Pero sepamos que todo lo que hayamos hecho con amor, y por amor tiene un valor que permanece, y está "eternizado" en la presencia del Señor.

Todo lo hecho por amor, aunque pequeño, aunque los demás no lo noten, ha sido tomado en cuenta por Dios, y lo encontraremos renovado en Él.
También las personas que se han ido... Y así, nuestros lazos de amor, lejos de perderse, serán renovados y glorificados en la Resurrección.

"Nada se pierde, todo se transforma..." también en el orden espiritual.

Frente al año viejo, y al nuevo, tengamos una mirada de Fe: evaluemos desde el amor que hemos puesto y hemos de poner para hacer las cosas.
El tiempo pasa, pero el amor permanece; y allí debemos encontrar el motivo de nuestra alegría: en el amor vivido y en el "por vivir".

"En el atardecer de la vida se juzgará el Amor”, nos recuerda San Juan de la Cruz.

Un nuevo año ha "atardecido"...
Un año más de vida... y un año menos para llegar al cielo.
Un año con sus alegrías... y sus amarguras.
En vista a los acontecimientos de la vida de cada uno de ustedes, quiero hoy recordarles nuevamente que con todos sus engaños, trampas y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso, que vale la pena vivir como camino al cielo.

Fuente: Catholic.net