martes, 12 de abril de 2016

Del dolor a la gloria.





















La historia de Kayla Montgomery es una historia que nos conmueve e inspira porque en el fondo es la historia de cada uno de nosotros. En ella nos vemos reflejados, pues todos (con mayor o menor dramaticidad) vivimos el dilema de la vida; que es lucha, que es fragua, que es ser o no ser como diría el poeta.


En la vida tal vez uno de los problemas principales es que el problema se vuelva lo principal. En otras palabras: perder de vista lo esencial quedándonos obnubilados ante lo que nos hiere, en una actitud de autocompasión triste como describe Kayla al inicio, cuando cuenta que se encerró sola en su cuarto. Esa falta de esperanza, que es justificable por un momento, no puede convertirse en el eje de nuestra existencia. Porque de solo lamerse las heridas uno no se cura. Y lo que no se cura se infecta. Y lo que se infecta no solo causa más dolor (irónicamente) sino que incluso con el tiempo puede causar la muerte (tantas depresiones, angustias, suicidios … frutos de la desesperanza).


Si el problema se vuelve el centro de nuestra atención se le acaba dando un protagonismo desmesurado al bache, y de tanto mirarlo al poco tiempo este se convierte en un agujero negro. La mirada que se queda hechizada, fija en torno a aquella fragilidad, enfermedad, sufrimiento… es una mirada que acabará por reducir el mundo al tamaño de un alfiler.


Kayla por el contrario nos enseña que el mundo es grande, y que si se sueña, la mirada se abre a un sinnúmero de posibilidades (¡el horizonte es infinito!). Sí, existe siempre un camino distinto: el camino correcto, el camino de la vida. Ante los dramáticos males del mundo siempre tenemos una opción: «He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas» (Deut 30,19).


Por ello, si la mirada se alza hacia un horizonte de grandeza, hacia un ideal correcto, ese por el cual vale la pena lanzarse y arriesgar, los ojos reciben un colirio que purifica y que nos da una aproximación nueva ante lo que nos aqueja. Se recibe esa esperanza que porta luz incluso en medio de las más densas tinieblas. Esperanza que no es optimismo ingenuo. Esperanza que aún siendo dramática se abre paso y persevera. Con ella la realidad adquiere su justa proporción y forma. Así el gigante imbatible se revela como un muro tantas veces imponente, pero siempre franqueable. Esa esperanza que nace del encuentro con alguien capaz de tendernos los brazos cuando desesperados gritamos por ayuda. Ese alguien que nos puede asegurar: existe un futuro, yo estoy y estaré contigo.





La historia de Kayla y de su entrenador es una historia grande. Es la historia del hombre; del dolor y de la aceptación; de la superación y de la confianza en el amor. Este testimonio evoca con fuerza aquellas palabras de San Pablo, quien en medio de tantos sufrimientos también encontró a Alguien que trajo una nueva esperanza a su vida. Ese Alguien que podía asegurarle un futuro incondicional porque estaba incondicionalmente con los brazos abiertos. Y no solo le prometió que estaría allí con él, durante y al final de una carrera atlética, sino durante y al final de la carrera de la vida; que es la que más vale y que es la que tendrá que afrontar ahora Kayla. Quién sabe, quizá ella podrá decir también como el apóstol: 


No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús.  (Flp 3,12-14)





Fuente: Catholick Link.

lunes, 11 de abril de 2016

Felices los que saben amar.





Felices los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse.
















Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra,  porque evitarán muchos inconvenientes.


Felices los que saben descansar y dormir sin excusas, porque llegarán a ser sabios.


Felices los que saben escuchar y callar, porque todos los días aprenderán cosas nuevas.


Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean.


Felices los que están atentos a las necesidades de los demás, sin sentirse indispensables, porque serán permanentemente fuente de alegría.


Felices los que saben mirar seriamente las pequeñas cosas y tranquilamente las cosas importantes, porque llegarán lejos en esta vida.


Felices  los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desaire, porque su camino estará lleno de sol.


Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbarán por lo imprevisible.


Felices ustedes si saben callar y ojala sonreír cuando se les quita la palabra, se les contradice o les pisan los pies, porque el evangelio comienza a penetrar en su corazón.


Felices ustedes si son capaces de interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás, aún cuando las apariencias sean contrarias. Serán tomados por ingenuos, pero es el precio justo de la caridad.


Felices sobre todo, ustedes,  si saben reconocer  al señor en todo lo que encuentran,  entonces habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.


 

martes, 5 de abril de 2016

El viaje de mi VIDA







Hoy me levante y percibí que aunque nada es diferente todo ha cambiado.


No sé exactamente lo que sucedió o mejor dicho si se lo que sucedió pero no sé cómo describirlo, de repente entendí que la vida contigo es muy divertida, que todo luce de otro color  cuando se está a tu lado, todo es más intenso, todo está lleno de luz, el aire roza la piel de manera diferente, entonces veo que cuando algo se purifica siempre se antoja, y de repente tú tienes ese toque especial que hace que todo se vuelva mágico.





Es como cuando eres niño y todo te maravilla, así es despertar cuando tú estás dentro del corazón.


Hoy amanecí y decide vivir una historia diferente, una sonrisa dibujaba mi rostro, pero una de esas sonrisas que salen del alma, me dispuse a tener el viaje de mi vida y me di cuenta que no necesitaba nada, que si tú me acompañabas no necesitaba nada.


Tome camino y decidí dejarme llevar por ti, con el cabello suelto, un poco húmedo, unos jeans,  una sudadera y mis tenis camine sin rumbo, pero con una certeza y determinación que nunca antes había sentido, me sentí segura, me sentí plena, ahora sé que se siente cuando sabes que el mundo es todo tuyo, porque al fin se que todo lo creaste por mí, y el pecho se ensancho de tal manera que todo lo que estaba a mi alrededor se transformó.


Me detuve en la orilla de una vía, alrededor había un paisaje lleno de colores, todo lo pintaste tan perfecto, y es que cuando tu pintas no hay nada que se pueda igualar, así que me dispuse a disfrutar del paisaje, ese que tu dibujaste para mí día, para toda mi vida.


Se aproximaba un tren y pensé si era conveniente tomarlo, seguro que sí, como podría conocer lo que me tienes preparado si no me subo a él, pues bien, la velocidad del tren disminuyó,  supe que ese era mi transporte para poder llegar a ti, me subí con toda la ilusión que se puede tener, me aferre con fuerza a él y por fin, estaba ya en el viaje de mi vida.


Largo viaje me esperaba, pero no tenía miedo, no al principio, se fueron dibujando tantas cosas en mi mente, y comprendí que mi mente es tan pequeña comparada con tu grandeza que decidí dejarme sorprender.



Hubo momentos de cansancio, también se tuvo que detener en muchas estaciones, en algunas creí estar perdida, no sabía si ese era el camino correcto, y algunas veces quise bajarme, pero me encontré con personas maravillosas que tu pusiste en mi camino que me hicieron comprender lo maravilloso que es  y cada una de las pruebas que este contiene.


No te puedo decir que fue fácil, pero en una de las estaciones supe que tú querías que yo aprendiera que la vida no es un destino, la vida es un trayecto, y cada estación me va marcando el alma para poder ver las maravillas que me esperan en la siguiente.


Nunca el tren se regresó, siempre iba hacia adelante, así que aprendí a sacar lo mejor de mí y a disfrutar cada estación con toda la alegría y a despedirla de la misma manera pues me demostrabas que cada una tenía algo especial para mí, algo nuevo, y que eso era justo lo que hacía que mi alma cada vez se hiciera más parecida a la tuya.


El sol en ocasiones estaba de frente, en otras se iba ocultando, incluso en algunos momentos no había sol, pero siempre, siempre volvía a salir con mayor resplandor, hubo días de lluvia, hermosos, tu sabes que me encanta la lluvia, y justo esa lluvia preparaba a toda la naturaleza para que pudiera manifestarse en todo su esplendor.


Cuanto cosechamos juntos, cuanto seguimos cosechando.


Aún no me bajo del tren, pero ya comprendí que a dónde tengo que llegar, puedo sólo hacerlo porque tengo la certeza que tu siempre vas conmigo, porque vas guiando mi camino y porque como una niña pequeña sigues manteniendo mi ilusión.


La vida no es un destino es un trayecto, muchas veces creemos que estamos perdidos o que no es el camino que debemos seguir, pero si vas con Dios comprenderás que él no se equivoca y que mientras lo invites a subirse contigo al tren, lo único que importa es el trayecto, porque el destino, ya lo tiene el reservado para ti, si tu lo invitas a viajar contigo, el final del camino sin duda será a su lado.


 Que feliz soy, no tengo miedo. Aún hay mucho camino por recorrer, pero el viaje de mi vida es contigo: Dios, quién me acompañe en el camino será una bendición, pero siempre contigo a mi lado.


Autor: Myriam Orozco.

sábado, 12 de marzo de 2016

AVE MARIA: PETALOS DE ROSA.







Rezar el Ave María no es lo mismo que orar, que meditar y decir con fe esta plegaria que es la más bella conversación que se puede tener con María, como todo lo que es ella, es una oración sencilla, llena de humildad pero que encierra una grandeza indescriptible, cuando rezamos el rosario todo se vuelve diferente, si meditamos cada palabra del Ave María, y es que quizá no lo sepas pero un Ave María dicha con el corazón puede cambiar tu vida.



María no quiere nuestras palabras, ella quiere nuestro corazón, por eso hoy me nació compartirte lo que a mí me ayuda a comprender la belleza de un Ave María en cada cuenta del Rosario.


Cuando sientes cada palabra y se la ofreces a ella como una rosa o un regalo muy especial, ella la recibe con amor, la purifica, la hace bella y perfecta y la entrega a Dios, eso te va ganando gracias incalculables en el cielo.


Así que lo primero que hago es disponerme a vivir un momento muy especial, ese momento del día dedicado a darle un detalle a mi madre del cielo, tener la certeza que ese momento va a pintar mi día de alegría, que dará un color especial y que eso me llena de paz, para mí es reconfortante, por eso me gusta imaginar que una vez que he iniciado y he tomado las medidas necesarias para vivir ese momento, me imagino que en cada ave maría, debo elegir una rosa, la mejor de todas, la más linda y con sencillez y humildad, pero con mucho cariño, le he de entregar a María esa rosa que elegí para ella, y así al terminar cada Rosario le he regalado un gran ramo de rosas frescas y hermosas, eso me motiva y me gusta hacerlo.  Creo que a todas las mujeres nos encantan las rosas, y pues ella no será la excepción.



Imagino que conforme le voy entregando rosa por rosa, ella la toma con mucha ternura, la acaricia y la hace mil veces más bonita, después la entrega a Dios y el la recibe con agrado.


La verdad es que me da la certeza que mis oraciones son recibidas porque ella las toma y las perfecciona, esa relación que ella crea entre tú y Dios es indisoluble y creo que a Dios le agrada que sea por medio de ella que se reciban muchas gracias.



Imagínate que eres tu quien está presente y le vas a anunciar a María que ella ha sido la elegida para ser la mamá del hijo de Dios, por tanto también madre de Dios.


DIOS TE SALVE MARIA LLENA ERES DE GRACIA


Saber que Dios la eligió entre todas las mujeres con especial predilección, que la amo con un amor especialísimo y que deposito en ella todas las gracias que puede tener una mujer, fue ella la llena de gracia, ALEGRATE MARIA, llena eres de gracia.


EL SEÑOR ESTA CONTIGO.


Hoy he venido a decirte que has sido vista con el más grande amor. DIOS ha puesto su mirada en ti. A partir de ahora y para siempre el señor está contigo, y tú estás en él. Dios le lleno toda del espíritu santo, María está llena de Dios y Dios se complace en ella.


 BENDITA TU ENTRE TODAS LAS MUJERES.


Porque  desde siempre te imagino y te lleno de gracias tanto o más que las estrellas del cielo, porque reunió todo el firmamento y toda la belleza del mundo y te puso nombre: MARIA, bendito tu nombre sobre todo nombre.



BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE
Porque tú serás la única mujer por toda la eternidad que lleve en su seno a el hijo amado, a el hijo de Dios hecho hombre, entregado a la humanidad para redimirnos, porque con amor infinito lo enseñaras a amarme y a amar a los demás, porque es bendito el hijo de Dios en tu vientre lleno de Dios.


JESUS.


Porque tanto amo DIOS al mundo que nos dio a su hijo único JESUS.


SANTA MARIA MADRE DE DIOS


Santo es tu nombre María, como Santo es el nombre de tu amado hijo, el que Dios te entrego, porque solo en ti confío para que cuidaras de él  y por medio de él, nos ganaras el derecho a la santidad por y con amor.


RUEGA POR NOSOTROS LOS PECADORES.


Porque el pecado se transforma en tus manos, porque en tu vientre ya habita la esperanza, porque el amor venció al mal, ruega por nosotros.


María es una madre que se preocupa por nosotros, porque desde el momento que dio su sí, se entregó confiadamente a Dios, aún sabiendo que para los hombres eso no era posible, ella sabe que para Dios nada es imposible y su confianza nos gana el perdón de nuestros pecados.


AHORA


Cuando escucho la palabra ahora, entiendo que lo único que tengo es mi presente, y ese presente lo dejo confiado en las manos de mi Madre, porque el amor es el presente, es la realidad, lo único verdadero, y cuando pido su intercesión ahora, se que mañana también estará, siempre rogando  a Dios por mí.



EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE.


Cuando todo se vuelve miedo, cuando necesitamos ese consuelo, tener la certeza que tendrás su abrazo, llenándote de paz.


AMEN


Así es y así será, siempre que recemos el rosario, siempre que meditemos un ave maría que salga de nuestros labios lo que hay en nuestro corazón, ella, nuestra amada madre, estará con nosotros, intercediendo con nosotros y por nosotros.


Así sea. Amen es una palabra aramea, porque nadie que confíe en la Virgen María se sentirá defraudado. AMEN.


Autor: Myriam Orozco Zárate.


 

miércoles, 2 de marzo de 2016

70 VECES 7



Estoy buscando muchas maneras para transmitirles  la importancia del perdón y creo que como en todos los casos, es importante empezar por uno mismo para poder comprender a los demás, en este tema tan importante y tan difícil para muchos como es el perdón, nos puede ayudar verlo primero como algo bueno para nosotros mismos.





Cuando piensas en perdonar a alguien te cuesta mucho hacerlo porque inconscientemente crees que le estás haciendo un bien al otro y que tú estás dejando de lado tu valor e incluso tu dignidad cuando otorgas el perdón a alguien que te ofendió, que te hizo mucho daño o que causo un dolor muy grande en ti, pero si conocemos el sentido profundo del perdón, te vas a dar cuenta que cuando tu perdonas el que obtiene el mayor beneficio eres tú mismo.


Lo que sucede es que no valoramos todo lo que trae el perdón y sobreponemos nuestros prejuicios y nuestro orgullo sobre valores más importantes como la paz, la libertad del alma, la aceptación del error humano e incluso el darte la oportunidad a ti mismo de ser perdonado cuando te toque equivocarte (que sin duda sucederá)





Por esta razón, hoy quiero invitarte a que conozcas cuáles son algunos beneficios de perdonar que sin duda son mucho más los que obtienes que cuando guardas rencor; a continuación voy a citarte algunos que serán suficientes para considerar de ahora en adelante perdonar con más facilidad las debilidades y errores de los demás:


  1. Cuando perdonas, estás abriendo la posibilidad de engrandecer tu corazón y prepararlo para vivir todo lo que se presenta en la vida con una actitud más consciente y más agradecida, pues sólo una persona que sabe perdonar, también puede valorar los momentos malos y buenos con mayor intensidad.
  2. Transmites a los demás que eres una persona fuerte, dueña de sí misma y sobretodo que eres una persona confiable, pues al dar la oportunidad de perdonar, los demás tendrán más confianza en acercarse a ti porque saben que puedes ayudarlos a lograr ese equilibrio que ellos necesitan y sobre todo a ser mejores seres humanos de lo que son.
  3. Obtienes una paz y una sabiduría que no la tendrás nunca cuando eres orgulloso (a) y soberbio(a), pues hay mucha más virtud en perdonar que en guardar rencor.
  4. Perdón genera perdón, es importante que nos demás cuenta que las cosas más dolorosas que surgen en la vida son de las almas que no han sabido perdonar, las guerras, los abusos y todo lo que no deja nada bueno, es porque en la debilidad del ser humano surgen los deseos de venganza que sólo causan sufrimiento. Una sola decisión puede cambiar el rumbo de la humanidad entera. Decide bien.
  5. Cuando perdonas eres una persona mucho más feliz, cada día lo vez como una nueva oportunidad y cada vez descubres más virtudes en los demás como en ti mismo. Una persona soberbia puede ser inteligente, pero sólo una persona noble puede llegar a tener sabiduría
  6. El perdón es un acto que viene guiado por un don, es decir, no es fácil pero son dones del espíritu santo, recuerda, dónde hay amor y perdón, dónde hay paz, sólo en ese lugar puede habitar Dios, y la prueba más grande de dignidad humana es el perdón y la misericordia.
  7. Perdonar te hace libre, cuando guardas rencor, te conviertes en esclavo del pecado, cuando perdonas te conviertes en un ser libre y lleno de virtud, recuerda, virtud llama virtud y perdonar es un acto de virtud que te va a llevar a ganar más virtudes y sólo un alma virtuosa puede aspirar a su semejante, todos queremos cosas buenas en la vida, pero para tenerlas debemos ganarlas y ser también virtuosos.



Hay tantas razones para dar ese paso hacia la plenitud y hacia la verdadera libertad en al amor que debemos tenernos cada día a nosotros y a los demás, pero sin duda el que más provecho saca al perdonar no es el que es perdonado sino el que perdona, si te das cuenta de esto, todo va a cambiar en tus relaciones personales, en tu relación contigo mismo y sobre todo en tu relación con Dios, no necesitas gritarlo o echarlo en cara y recordarle a quién has perdonado todo lo que haces por él(ella), eso no es perdonar, el perdón transforma tu alma y tiene que ser desde tu interior, sin alardear, tu reconocerás ese don cuando sientas esa paz y tranquilidad en ti que te permitirá avanzar con mucha confianza y seguridad en la vida.


Vive libre y comprueba por ti mismo que un corazón dispuesto a perdonar siempre será más feliz que cualquier otro.


Y recuerda, perdonar no es señal de debilidad, ese es un engaño del maligno para que vivas preso, perdonar es la muestra más grande de valor, de virtud y de fortaleza, perdonar con el corazón, que Dios lo sepa, que tú lo sientas y que puedas vivir con esa plenitud de espíritu.


Perdonar es una virtud que tienen las almas grandes, quien no recuerda a Juan Pablo II al perdonar a quién intentó asesinarlo, son actos que trascienden así como los seres humanos que los realizan, tú  puedes decidir cómo quieres vivir tu vida, lo que quieres ganar con tus acciones y cómo quieres que todos te vean y te recuerden.


Vive libre, vive feliz, perdona tantas veces te gustaría ser perdonado, atrévete a trascender en el amor.


70 veces 7? ………………………..NO………….Dios perdona siempre!!!



Autor: Myriam Orozco

lunes, 29 de febrero de 2016

Actor que interpreta a Barrabas " La mirada de Jesús me transformó"









Todo lo que hubo detrás de la Pasión de Cristo





Hoy escribo una publicación muy especial, me imagino que la mayoría de los que lean este artículo vieron la película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo”, pues yo también he podido verla en repetidas ocasiones, cada una ha sido diferente pero ninguna ha pasado desapercibida, algo grande sucedió en la vida de dos actores de este film, Dios toco sus corazones de manera especial y transformo su vida radicalmente.










Pietro Sarubbi, actor italiano que representa a Barrabás, ahora ha vivido esa experiencia de Dios, ha bastado una mirada, una mirada de Jesús, quién interpreta el actor Jim Cavaziel, encarnando a Jesús, penetra en lo más hondo del corazón de Barrabás dándole esa paz y libertad a su corazón, la cual tanto buscaba, y al igual que su  personaje, Pedro Sarubbi queda en libertad, Jesús lo libera. Te comparto su testimonio. Lo he llamado. “Una mirada que transforma es una mirada de amor”


Pedro Sarubbi es un hombre apasionado y no le temía a los desafíos en la actuación. Siendo apenas un adolescente, huyó de su casa y se unió a una compañía circense. Luego siguió recorriendo el mundo, creyendo dice que “en algún lugar podría llenar aquél vacío espiritual” que lo afligía. Probó ingresando al Monasterio de Shaolin en la provincia de Henan (China) para formarse en artes marciales. No estaba allí lo que buscaba. Recorrió entonces el Tibet, aferrado a un voto de silencio autoimpuesto, durante seis meses, para alcanzar el anhelo budista de la Iluminación. Pero su angustia existencial continuaba, inamovible, a pesar de sus esfuerzos. Practicó meditación en la India y –casi al borde del agotamiento- permaneció más tarde en la Amazonia brasileña…, donde aprendió a hablar portugués. En paralelo, entre viaje y viaje, continuaba su carrera como actor…


La había comenzado a los 18 años trabajando en obras de teatro, comerciales y cine italiano independiente. Se especializó en la comedia, pero siempre sentía una leve sensación de fracaso, pues su anhelo era dirigir. “Me sentía un tigre de Bengala encerrado en una jaula de circo preparado para el show”, reconoce. Hollywood, pareció sonreírle cuando tuvo un papel secundario en la película “La mandolina del Capitán Corelli” (2001), pero su minuto de gloria no aparecía ni el vacío existencial le abandonaba.






Identificándose con Barrabás



Meses después de aquella película cuenta que “un día sonó el teléfono con la oferta para colaborar en una película de Mel Gibson. Siempre en las películas anteriores había desempeñado papeles oscuros, así que pensé que esta sería otra película de acción”. Pero el filme narraría la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Estaba sorprendido. “Nunca me imaginé que yo podía actuar en una película sobre la pasión de Cristo, porque en ese entonces estaba muy lejos de la iglesia”, recuerda.
 
Deseaba encarnar al apóstol Pedro y no ocultó su decepción cuando Mel Gibson le comentó que lo buscaba para interpretar a Barrabás... “La verdad es que deseaba actuar como el apóstol Pedro no por algo espiritual, sino porque pagaban mejor por día trabajado y Barrabás aparecía muy poco tiempo. Entonces argumenté que yo era una persona famosa y no me podían dar un papel pequeño”. Pero terminaría de Barrabás y algo más finalizaría durante el rodaje, breve, pero fundamental para el resto de su vida…



Pocos días antes de rodar la escena, señala, tuvo una conversación con Mel Gibson, quien quiso darle más detalles del personaje: Que Barrabás no era sencillamente un bandido, que pertenecía a la casta de los ‘Zelotes’, le comentó. Pero agregó un detalle que caló profundo en Sarubbi… Barrabás, le dijo, estuvo preso por años, fue torturado y llevado al límite “comenzó a convertirse en esa bestia, que no tiene más palabras. Él se expresa con la mirada. Por eso yo te elegí… después de investigar, tú pareces encarnar bien a ese animal salvaje y, al mismo tiempo, refugiar en el fondo del corazón la mirada del hombre bueno”, dice que sentenció Gibson.







La mirada de Jesús
 
A los pocos días estaba en el set, y por unos minutos se quedó absorto contempló a su colega Jim Caviezel, quien interpretaba a Jesús. Estaban a minutos de registrar la escena en la que el pueblo perdonaba a Barrabás y condenaba al Mesías… y de improviso Pedro Sarubbi y Barrabás, en el alma del actor, eran sólo uno. La escena avanzaba y él ya no actuaba, vivía, vibraba los acontecimientos en todo el ser. ¡Por fin los gritos de la multitud habían logrado su anhelo, él, Barrabás, estaba liberado! Avanzó bajando los peldaños y su mirada se cruzó con la ternura infinita de los ojos de Jesús… “Fue un gran impacto. Sentí como si hubiera una corriente eléctrica entre nosotros. Veía al propio Jesús”.

A partir de aquel momento, el actor italiano, narra que todo en su vida cambió. Aquella paz, dice, que por años había buscado en decenas de viajes había visitado su alma. “Al mirarme, sus ojos no tenían odio ni resentimiento conmigo, solo misericordia y amor”.
 
 
Esta fulminante conversión de Pedro Sarubbi que narra en su libro “Da Barabba a Gesù - Convertito da uno sguardo” (De Barrabás a Jesús, convertido por una mirada) ha dado inicio a una etapa de su vida donde el don de la fe toca todo ámbito de su vid. Al finalizar, con una personal exégesis de la historia bíblica, explica la razón de su gratitud con aquél personaje, Barrabás, que había resistido encarnar…  “Es el hombre que Jesús salvó de ser crucificado. Es él quien representa a toda la humanidad”.

Fuente: Catholic.net


Publicación original por: portaluz.org








viernes, 26 de febrero de 2016

Mi casa se quemo, ahora puedo ver la luna.





El día de hoy, mientras estaba en mi momento de lectura (uno de mis momentos favoritos del día) me encontré con una frase que me dio muchísimo para reflexionar, en realidad eso es lo que más amo de leer, una buena lectura, de esas que edifican, realmente son una bendición.





La frase es la siguiente: Mi casa se quemo, ahora puedo ver la Luna.


Qué ironía y que bendición. Tú que elegirías? Tu como tomarías un momento así? Recuerda que en la vida, no podemos elegir muchas situaciones, pero siempre podremos decidir cómo afrontarlas.


Sé que no es agradable que tu casa se queme, en realidad esto es solo una ilustración, la frase encierra algo más, muchas veces en la vida, tenemos tantos apegos materiales que nos impiden ver las maravillas de la vida, y cuando pasamos por momentos de sufrimiento nuestra alma esta tan falta de trascendencia que en lugar de ver esto como bendiciones disfrazadas lo tomamos como un castigo, llámalo divino, o paga por algo que hicimos, karma para los que crean en eso, simplemente no siempre podemos comprender que cuando Dios permite que algo se “derrumbe” es para obtener un bien mayor, porque siempre hay algo dentro de ti, que quizá este dormido y que justo es en ese momento de crisis en el que el alma se transforma y se purifica para poder valorar todo eso que Dios te regala. No es precisamente para que te la pases culpándote, o lamentándote, es para que te fortalezcas, eyyy que Dios quiere regalarte algo.


Los momentos de sufrimiento, por difíciles que parezcan, encierran algo maravilloso, y es que quien no ha escuchado ese pensamiento que dice que en la tormenta y en la adversidad se despiertan virtudes y capacidades que en la tranquilidad hubiesen permanecido dormidas.


Te invito a que vivas esos momentos con fortaleza y con aceptación, eso te dará paz y aumentará cada vez más tu fe, nunca evadas estas situaciones, por difícil que parezca, muchas  veces en la vida tenemos que pasar estas pruebas para fortalecer nuestro espíritu y estar preparados para reconocer siempre lo esencial y lo realmente importante, es decir, se puede derrumbar todo a tu alrededor, pero mientras estés unido a Dios y mientras tus valores sean firmes, nada  podrá derribarte a ti.


Por raro que esto parezca, sólo cuando no tienes ninguna “seguridad” material, puedes experimentar la verdadera seguridad, y tu alma se ve libre de todo lo que no le hace falta, ten la certeza que siempre, por muy dura que parezca la prueba y la noche parezca muy obscura, siempre podrás ver la Luna la cuál te guiará hacia las estrellas.


Hoy por eso quiero decir Gracias a todos mis lectores, gracias por dejarme compartir con ustedes mis pensamientos, mi fe,  gracias por permitirme expresar con sencillez lo que para mí ha sido mi vida, mis experiencias, gracias porque es una manera de servir, para mí esto es una manera de agradecer a Dios por todas las bendiciones que me ha dado, incluyendo los momentos difíciles que no han faltado, pero que también me han permitido ver la luna.


Déjate llevar por Dios.


Dios los bendiga y la Virgen los proteja, espero poder seguir compartiendo con ustedes el amor que Dios me da, el cuál es siempre para compartir.


Mi casa se quemo, ahora puedo ver la luna.


Autor: Myriam Orozco