5.- Privilegio sabatino
El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.
Según la tradición, a la muerte
de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la
Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le
anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: "Quiero que
anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el
Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino,
- o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados
-, si van al purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado
siguiente a su muerte sean trasladadas sus almas al cielo".
El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.
Se ha escrito mucho sobre la
"Bula sabatina", que en ese sentido publicó Juan XXII, pero no hay
suficientes pruebas documentales de ella. Sin embargo en el siglo XV es muy
citada, por ejemplo por el seudopapa Alejandro V (elegido por el Concilio de
Pisa, después de haber éste destituido a Gregorio XII y Benedicto XIII, para
acabar con el cisma; pero es claro que uno de ellos debía ser legítimo, y un
concilio no puede destituirle, sin embargo algunos, como San Roberto Belarmino,
consideran a Alejandro V Papa verdadero, y el próximo Alejandro se tituló VI);
aunque su bula de 7-07-1409 confirmando el Escapulario no tenga valor
magisterial, es interesante su testimonio de que conocía la de Juan XXII. Esta
también fue citada por Sixto IV (1-04-1477), Clemente VII (1530) y San Pío V
(1566) - quienes además citan y confirman la de Alejandro V -; etc.
En las citas de la "Bula
sabatina" por los diversos autores, se encuentran diversas lecturas de
ella (lo que prueba que no dependen de un solo documento inmediato). Por
ejemplo, algunos en vez de ser "sábado" cuando la Virgen socorre a
los cofrades del purgatorio leen "súbito" (cuanto antes), lo que
parece una errata de transcripción, aunque así ha pasado a la liturgia y a las
encíclicas de Pío XII.
El privilegio sabatino fue muy
impugnado, no histórica, sino teológicamente, llegando el Inquisidor General de
Portugal, en 1609, a prohibir a los Carmelitas el predicarlo. Estos apelaron al
Romano Pontífice, quien confió la causa al Santo Oficio, y por fin, en 1613 dio
un decreto renovado literalmente por Inocencio XI (1678), San Pío X (1908) y
Pío XI (1922). En él se estableció: se permite a los PP. Carmelitas predicar
que el pueblo cristiano puede creer... (sigue lo dicho antes).
Pío XII en su citada Carta Magna
del Escapulario del Carmen de 1950, enseña: "A la verdad, no dejará la
piadosísima Madre que sus hijos que expían sus culpas en el purgatorio, no
consigan cuanto antes la vida eterna por su intervención delante de Dios, en
conformidad con el privilegio sabatino".
En resumen: el privilegio
sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto
antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con
el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y
rezado todos los días el oficio parvo. (Este se puede sustituir por la Liturgia
de las Horas o por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un
sacerdote con facultad para ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa,
v.gr. el rezo diario del Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día
de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y
cumplir la penitencia (de manera semejante a como se recuperan los méritos
perdidos por el pecado mortal, lo cual parece casi excesiva generosidad de
Dios, pero es doctrina católica).
La certeza de este privilegio más
que histórica, como decíamos del Escapulario, está fundada en la potestad de la
Iglesia que así lo propone y recomienda. Sería temerario y ofensivo para la
Iglesia, cuya Cabeza es Cristo y su alma vivificante el Espíritu Santo, creer
que comete una equivocación secular y universal en algo que pertenece a la
doctrina y vida cristiana.
En 1950 recordaba Pío XII:
"Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían
en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la patria celestial por
su intersección, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha
trasmitido" con estas palabras:
"Yo, su Madre de Gracia,
bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos - religiosos, terciarios y
cofrades - hallaré en el Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo
de vida eterna".
6.-
Protección maternal
Por su profundo simbolismo
mariano, por los grandes privilegios y por el gran amor y privilegiada
asistencia, que ha manifestado a través de los siglos la Santísima Virgen del
Carmen a quienes visten devotamente su escapulario, es lo que tan
prodigiosamente se ha extendido por doquier esta piadosa devoción de vestir su
escapulario.
Sobre todo por su rico
simbolismo: ser hijo de María, ver en él todas las virtudes de María, ser
símbolo de nuestra consagración filial a la Madre Amable. Por Morir en gracia
de Dios, quien lo vista piadosamente.
- Por que saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera devotamente con él.
- Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, a la muerte y aún más alla". En la vida protejo; en la muerte ayudo, después de la muerte salvo, con sus credenciales.
- Por los innumerables prodigios que ha obrado.
- Por las relaciones con sus apariciones mas recientes en Lourdes y Fátima.
Por las muchas indulgencias que
disfrutan quienes visten este escapulario.
Fuente: Aciprensa.
Fuente: Aciprensa.
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